Etapa de Ancianidad o Vejez

Como sabemos, la etapa de la ancianidad es la séptima y última etapa que conforman las etapas del desarrollo humano. Este periodo es el que le sigue al etapa de adultez, en el cual se terminan de consolidar la mayoría de aspectos psicológicos. 

Sin embargo, se dice que, aunque muchas capacidades se ven afectadas de forma negativa, lo cierto es que es el momento en el cual se consigue la consolidación plena de madurez psicológica

Los seres humanos que pertenecen a esta etapa del desarrollo de la vida son denominados como “ancianos”. Inicia con la edad de 60 años hasta el momento del fallecimiento. Cada hombre y mujer tiene diferentes efectos, los cuales serán mencionados en las características.

Es importante conocer más sobre el periodo de vejez, puesto que muchos piensan que todos pertenecen a una misma categoría, sin saber que se clasifican por edades. Esto quiere decir que está mal creer que una persona de 72 años es igual a una de 90.

Con esto en mente, queremos explicar las diferentes fases que dividen la ancianidad, detallando sus características y cambios en el estado físico y psicológico que conlleva el desarrollo este periodo. 

En total son 3 fases, conocidas como: prevejez, vejez y ancianidad. Cada una agrupa a personas de edades similares, las cuales pueden presentar degeneraciones y necesidades también parecidas, que son factores determinantes del comportamiento y las características biológicas.

Características de la etapa de la ancianidad o vejez

También conocida como la tercera edad, la ancianidad o vejez es una etapa vital, la cual cubre un proceso de evolución cambiante, donde variará el tiempo, pero que, sin embargo, puede llegar a ser algo largo, debido al aumento de esperanza de vida.

Como se dijo anteriormente, tienen necesidades especiales diferentes cada fase que la conforma, siguen patrones de comportamientos y tienen características biológicas propias del periodo. Ahora solo hablaremos de sus características generales, ya que más adelante especificaremos los cambios físicos y psicológicos.

  • Prevejez: se puede decir que la prevejez es como la antesala del periodo vital, donde diversas funciones corporales están disminuyendo en capacidad, ya sea en mayor o menor medida dependiendo del caso, lo que dificulta la manera de trabajar como se realizaba antes del tiempo.
    Las personas son clasificadas desde los 55 hasta los 65 años de edad. 
  • Vejez: La vejez como tal, es el momento de la etapa, en la cual se consolida aún más el debilitamiento de funciones biológicas, así como un estilo psicológico, que se basa en la revisión del pasado y la experimentación de los recuerdos. Este, al ser la segunda fase, agrupa las edades de 65 a 79 años.
  • Ancianidad: es la última fase que se alcanza en la vejez. En la ancianidad se consideran todas las personas que tengan de 80 años en adelante. En este punto se observa el cambio cualitativo que ocurre en la evolución del desarrollo físico y psicológico.

Entendido esta parte, podemos entonces proceder a profundizar más en cada fase. A continuación estaremos hablando de los cambios físicos y psicológicos que ocurren durante el desarrollo, separando según su clasificación por edad, para tener una mayor comprensión.

Cambios en el estado físico en el periodo de ancianidad o vejez

Entre los cambios físicos comunes que ocurren en la prevejez, se encuentra la disminución del número de horas que se debe dormir cada noche, ya que los patrones de sueño son alterados. También es probable que presenten alteraciones que afecten en la retención de grasas y digestiones más pesadas y lentas.

Mientras tanto, la masa muscular se atrofia de forma significativa. En el caso de las mujeres, la prevejez llega después de finalizar la menopausia, que es la causante de diversas alteraciones hormonales, las cuales terminan afectando por medio de síntomas físicos y emocionales.

Por otro lado, la vejez trae consigo problemas de postura y debilitamientos en los huesos, lo que produce dolores al realizar alguna actividad, o bien, no permiten ejecutar cierto esfuerzo mayor. En este punto es probable que los problemas de digestión también se acentúan.

La probabilidad de la aparición del cáncer es más alta. Además, la visión y audición comienzan a fallar, lo que puede causar el aislamiento, un riesgo de tipo psicológico, ya que tendrá que hacer más esfuerzo para relacionarse con otras personas o ser partícipe en conversaciones.

Es a partir de la edad de 75 años que las personas tienen todo lo necesario para obtener un perfil de paciente geriátrico, si tienen problemas que bajen su calidad de vida, como lo es la incapacidad para vivir de forma autónoma o el deterioro mental.

Ya en la ancianidad, al ser desde los 80 años a más, es la fase donde las alteraciones en la postura y la fragilidad de articulaciones y huesos se agravan. Esto puede causar una disminución en la capacidad autónoma que tiene cada persona.

Si se da el caso, y el anciano sufre de otros problemas de salud, estos seguirán su progresión, cada vez más frecuentes y sensibles.

Cambios psicológicos y cognitivos

En cuanto a los cambios psicológicos y cognitivos, en la prevejez lo único que se sufre es en la forma de pensar, ya que no es común que sufran crisis o disminuya su nivel de felicidad. 

Sin embargo, pueden aparecer patrones de pensamientos melancólicos, los cuales conllevarán a revivir lo acontecido por medio de recuerdos. Es decir, estas personas estarán frecuentemente haciendo comparaciones entre lo que vivieron en su pasado y lo que ahora hacen. 

Así mismo, las personas que tienen una vida familiar activa pueden ser afectadas por el síndrome de nido vacío, debido al abandono del hogar de los hijos o hijas. Sentirán soledad, y en algunas ocasiones aburrimiento.

Lo que  ocurre en la vejez es diferente, puesto que se consolida el declive en el nivel de inteligencia que poseen, el cual es un aspecto importante de los desarrollos mentales. Específicamente hablamos de la inteligencia fluida, que se relaciona con la agilidad mental y la adquisición de nuevos conocimientos.

En la ancianidad se acentúa el peligro de aislamiento, debido a la falta de autonomía, que no permite las salidas frecuentes del hogar, y la muerte de amistades con la misma edad, por lo que prefieren realizar otras actividades.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.